¿Recuerdas cómo eras cuando eras niño? ¿Qué te gustaba hacer? ¿Qué soñabas hacer?
El otro día, mientras observaba a unos niños jugar en la plaza, vinieron a mí recuerdos de mi infancia y recordé lo alegre que siempre era.
No es que no sea alegre hoy, no quiero que me malinterpretes.
Pero me vi a mí mismo de niño por un instante y sonreí mucho.
Y esto me llevó a preguntarme, ¿en qué momento me desconecté de él? ¿Qué fue lo que pasó que me hizo alejarme de él?
Porque es cierto, cuando somos niños, vivimos la vida como una aventura, con creatividad, sin tener aún completamente desarrollado el concepto de miedo o peligro. Vivimos sin juicio ni prejuicio en nuestra propia mirada.
Pero en algún momento, una experiencia de vida nos transforma y empezamos a alejarnos de nosotros mismos, y es ahí cuando nos desfragmentamos.
Lo importante es sanar nuestro niño interior para que podamos dejar de actuar desde sus heridas y nos permita actuar desde su abundancia, su creatividad, su inocencia al mirar a los demás y a la vida misma, su alegría y su juego
- ¿Recuerdas la última vez que te sentiste tan alegre como un niño?
- ¿Cómo sería tu vida si pudieras vivir desde la creatividad y la alegría de tu niño interior?
- ¿Estás listo para sanar tus heridas emocionales y abrazar la abundancia que tu niño interior tiene para ofrecer?
Si sientes que es momento de sanar esas heridas que es eniño lleva , puedo acompañarte en el camino.
Con amor y gratitud
Pablo
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